“Aura”, una novela tan grande como su autor: Carlos Fuentes, Q.E.P.D.

Carlos Fuentes

Carlos Fuentes

Martes 15 de mayo de 2012. Un hecho lamentable se apodera de todo espacio informativo, se hace presente en miles de muros de Facebook, cuentas en Twitter y videos de YouTube: murió el escritor mexicano Carlos Fuentes. Una noticia impactante para el mundo de las letras, del arte, para todos. Pero como siempre pasa en el caso de los grandes genios de la humanidad, nos deja su obra. Y justamente gracias a sus propias palabras sabemos que vivió de la mejor forma posible; uno de los últimos tuits que puso en su cuenta de twitter (@CarlosFuentesMX), dice: “Imagino, luego existo“. Sin duda una excelente forma de transitar por este mundo. En sólo 3 palabras, una gran lección, de un gran maestro.

Debo confesar que no soy muy muy lector que digamos. Me gusta leer, sí, pero por falta de tiempo y oportunidad, no lo hago tanto como quisiera o quizás como debería. En el caso de Carlos Fuentes, una obra enigmática y maravillosa, que me impactó y atrapó desde que la leí allá por mis años de prepa (¿o era de secundaria? ya no recuerdo bien, jeje) fue “Aura“; y me encantó por la enorme e interminable cantidad de simbolismos que maneja, lo que lo hace una lectura que puedes volver a visitar muchas veces, ya que siempre encontrarás algo nuevo.

"Aura", de Carlos Fuentes

Si no has leído “Aura“, aquí la puedes leer en línea o descargar, en formato .pdf (para bajarla, dale click derecho y selecciona: “Guardar enlace como“). Y al final de este post pongo un video de Youtube con la novela completa, narrada por el mismo Carlos Fuentes, una joya!

Aura” es una novela corta de lectura simple pero de gran profundidad, y puede resultar bastante compleja de entender. La historia puede ser resumida en un párrafo, que me tomaré la libertad de copiar desde la Wikipedia:

Felipe Montero, un joven historiador inteligente y solitario que trabaja como profesor con un sueldo muy bajo, encuentra en el diario un anuncio que solicita un profesional de sus cualidades para un trabajo con un muy buen sueldo. El trabajo, en la calle Donceles 815, consiste en organizar y terminar las memorias de un general para que puedan ser publicadas. En dicha casa habitan la viuda del coronel, Consuelo Llorente, y su sobrina Aura. La novela transcurre alrededor de Aura, dueña de unos impresionantes ojos verdes y una gran belleza, y su extraña relación con su anciana tía. Felipe se enamora de Aura y quiere llevársela de allí porque piensa que Aura no puede hacer su vida por Consuelo que la tiene atrapada. Al adentrarse en las fotografías y escritos del coronel y la viuda, Felipe pierde el sentido de la realidad y encuentra una verdad que supera la fantasía y amor.

Pero es la riqueza de la narrativa y la simbología que maneja lo que la hacen una lectura fascinante. De entrada está escrita en segunda persona del singular, cosa poco común en la literatura. También tiene la particularidad de brincar del presente al futuro, pero no en la historia, sino en la forma de narrala: “vivirás, leerás, verás”, etc. Entonces, que un libro nos hable de “tú”, y que además nos indique lo que haremos éste o el próximo día, puede sacar de onda desde el inicio mismo del texto: “LEES ESE ANUNCIO: UNA OFERTA DE ESA NATURALEZA no se hace todos los días. Lees y relees el aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más.” Es así como comienzas este viaje, personificando a Felipe Montero, descubriendo más y más misterios con cada nuevo párrafo.

¿Pero a qué me refiero cuando hablo de la simbología que maneja? Aquí un par de breves ejemplos de cómo interpretarla. Apenas en las primeras páginas se lee:

Caronte navegando el río Aqueronte, hacia Hades

El autobús se acerca y tú estás observando las puntas de tus zapatos negros. Tienes que prepararte. Metes la mano en el bolsillo, juegas con las monedas de cobre, por fin escoges treinta centavos, los aprietas con el puño y alargas el brazo para tomar firmemente el barrote de fierro del camión que nunca se detiene“.

El camión que nunca se detiene representaría el tiempo, el ciclo de la vida. Los 30 centavos serían las monedas que se le pagaban a Caronte, el barquero de la muerte, para cruzar el río Aqueronte en el camino al Hades, el mundo de los muertos (este pago iba desde 1 hasta 3 monedas de oro, por eso la costumbre griega era enterrar los cuerpos con una moneda en cada ojo, y una bajo la lengua, o a veces sólo la de la lengua). Y el estar observando la punta de los zapatos negros representaría el estar acostado en un ataúd. Todo esto nos indica que, desde el principio, Felipe Montero está embarcándose en un viaje al más allá.

Un poco más adelante vemos: “Levantarás la mirada a los segundos pisos: allí nada cambia. Las sinfonolas no perturban, las luces de mercurio no iluminan, las baratijas expuestas no adornan ese segundo rostro de los edificios“. Las sinfonolas, las luces, las baratijas, todo ello habla del mundo terrenal; los segundos pisos serían como la eternidad, casi como el cielo, donde nada mundano importa, por eso allí nada de lo que sucede en la Tierra resulta relevante.

Y el texto sigue: “Tocas en vano con esa manija, esa cabeza de perro en cobre, gastada, sin relieves: semejante a la cabeza de un feto canino en los museos de ciencias naturales. Imaginas que el perro te sonríe y sueltas su contacto helado. La puerta cede al empuje levísimo, de tus dedos, y antes de entrar miras por última vez sobre tu hombro, frunces el ceño porque la larga fila detenida de camiones y autos gruñe, pita, suelta el humo insano de su prisa. Tratas, inútilmente, de retener una sola imagen de ese mundo exterior indiferenciado. Cierras el zaguán detrás de ti e intentas penetrar la oscuridad de ese callejón techado —patio, porque puedes oler el musgo, la humedad de las plantas, las raíces podridas, el perfume adormecedor y espeso—. Buscas en vano una luz que te guíe“.

Can Cerbero, guardián de las Puertas del Infierno

La manija con cabeza de perro representa al can Cerbero, perro de 3 cabezas, cuidador de las puertas del Infierno. Mirar por última vez lo que se deja atrás es despedirse del mundo terrenal, donde el tiempo sí resulta importante, donde todos viven de prisa; pero de eso ya no habrá recuerdos al morir, al penetrar en la oscuridad de la vida eterna. El callejón techado, donde se puede oler la humedad de las plantas y las raíces podridas, simboliza el ataúd que baja poco a poco a las profundidades de la tierra, por eso dice que está en un patio, por eso toda la obra menciona el olor a humedad y el ambiente lúgubre, donde no penetra nunca la luz……

¿Qué tal? Muy interesante, no? Pero bueno, esa es sólo una brevísima introducción a cómo se puede abordar e interpretar “Aura“; cada frase, cada párrafo, puede llevarnos a distintas referencias, a buscar incluso más información para entender el simbolismo. Por eso me fascinó cuando la leí, porque como decía, tiene interminables lecturas, a veces muy diferentes; y en realidad no creo que haya una interpretación única, todas y ninguna podrían ser correctas, eso es lo que le da la magia a esta magnífica novela.

En fin, sirva este breve texto como una invitación a quien me lea para acercarse a la obra de Fuentes, a leer esta maravillosa novela, si quieres a partir de lo que comento seguir explorando por ahí, o a encontrar tus propios simbolismos. Sirva también como un mini homenaje a un gran escritor que, regresando al tuit que mencionaba, vivió imaginando y creando mundos maravillosos, lugares y personajes que inspiran, y que, así como esta obra me hizo imaginar, investigar y me generó profundas reflexiones y cuestionamientos, invitan a soñar y a existir de la forma que él lo hizo: con imaginación.

Y aquí está el video que mencionaba, donde el mismo autor narra toda la obra. Dura 1 hora 27 minutos, así que relájate, toma un cafecito, prepárate para adentrarte al increíble y mágico espacio al que te llevará esta novela, dale play, y disfruta…

Descanse en paz Carlos Fuentes.

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