Hace poco menos de un mes pude comprar una nueva computadora… por fin!, después de lidiar como por 2 años con la que tenía, trabadas, lentitudes y apagadas inesperadas, que hacían un verdadero sufrimiento estar trabajando en ella. Pero bueno, hay que entenderla, estaba viejita, ya tenía 6 años, “nació” a principios de 2002, y la verdad sí le di mucha batalla.

-si te interesa, pondré como comentario las características de la máquina… así me ahorro un párrafo y esto se hace más corto-

Sí, seguro dirás: “¿y eso a mí qué?, presumido”; y pues sí, la verdad suena a pura presunción… pero no, en realidad es simplemente lo que me llevó a pensar en este post (aunque también quería compartirte esta pequeña meta cumplida que me había propuesto desde hace como un año y finalmente logré -eso sí, gracias a un pequeño préstamo del trabajo, y a ese motor actual de la economía llamado crédito, jajaja-).

Como dije, mi compu viejita ya tenía 6 años… 6 años! y era una anciana! La tecnología ha ido avanzando tan rápido que muchas veces lo que compras hoy, a los tres meses ya es adolescente, al año adulto, y a los 3 años (o menos) ya es viejo.. no manches! Y eso pasa en todos los ámbitos tecnológicos: computadoras, consumibles, USB’s, mouses, teclados, gadgets, aparatos electrónicos, celulares… en fin, lo que se te ocurra… y ciertamente hay cosas que tienen más vida que otras, pero en general así sucede, no crees?

Entonces, al comprar mi computadora me encontré con un pequeño problemita (que ya había pensado pero no le había dado la suficiente importancia): ¿qué hago con la otra? No la puedo vender porque nadie compraría algo tan arcaico; podría regalarla o donarla a una institución, o a centros educativos, pero se me hace una fregadera por tantas broncas que tiene (más bien, diría que ya ni sirve); no la reutilizo porque las piezas que pudiera quitar (como las tarjetas de memoria RAM) ya no son compatibles con la actual, además de que son bastante obsoletas (aunque el disco duro lo estoy usando como disco externo de respaldo, gracias a un aditamento que mi hermano consiguió); no la puedo llevar a reciclaje porque, por un lado, no sé a dónde, y por otro, según yo, este tipo de componentes no son reciclables (quizás el gabinete sí, pero lo demás supongo debe tener sustancias medio tóxicas… ¿o no?)… así pues, ¿a dónde va toda la basura digital que estamos generando? Cada día más y más podemos hablar de la cultura de la basura tecnológica, pues desechamos uno tras otro aparatos y gadgets obsoletos (incluso algunos los vemos así, aunque técnicamente todavía tengan vida útil).

Por ejemplo, yo he cambiado de celular unas 4 veces en como 10 años… no recuerdo hace cuánto usaba un ladrillote Nokia; luego, al estar en la universidad ya tenía un LG que duró conmigo como 4 años o más; luego fue un Audiovox que duró otros 3; y ahora el que tengo, otro LG, que lleva ya año y medio; y casi no he cambiado, porque me gustan, me acostumbro a ellos, y me son útiles, hasta que de plano la pila ya no sirve o algo por el estilo. Pero hay gente que cambia de celular cada año… o cada que sale uno “más bonito” (o cada que lo pierde o se lo roban, pero esa es otra historia)… y me pregunto: ¿qué le hacen a los anteriores?… yo aún los tengo todos, y no sé que hacer con ellos, ni modo de tirarlos y ya, o si? Y cuando uno cambia de computadora, ¿qué onda con la anterior?… yo no tenía idea, entonces hice lo que cualquier ciudadano mexicano consciente y que le guste respetar las tradiciones habría hecho… la arrumbé en el cuarto de los tiliches esperando encontrarle un mejor destino, jajaja (ah, pero el monitor lo conecté a la nueva, para probar cómo se ve con 2 a la vez y para darle al menos algo de uso mientras tanto).

Otro ejemplo: tengo guardada una buena cantidad de diskettes de 3.5 (esos cuadraditos chiquitos, a los que les cabía creo 2.1 megas y que los chavos menores de 15 años seguro ya ni conocieron) y obviamente ya no los uso. También tengo muchos CD’s desechados (que por alguna razón quedaron mal, no se grabaron bien, están rayados, no se leen, etc), haciéndose montón sin saber qué hacer con ellos. Hace cerca de 2 años compré una USB que de pronto “decidió” ya no servir, y las computadoras de plano ya no la reconocen… igual, ahí está envejeciendo… “obseleteándose” -jajaja, chido mi término-. Y así, casi diario va uno haciendo a un lado más y más cosas… ¿apoco no todos tenemos basuras de este tipo?

No sé si en México hay algún organismo dedicado a estos asuntos (quizás en la UNAM sepan qué procede, pero no he visto nada en sus programas de difusión -y me llega el boletín por mail a cada rato- o en su sitio Web); tampoco sé si hay algún plan de acción gubernamental para combatir la contaminación digital; pero creo no haber visto nunca que se toque el tema de manera masiva, como debería ser, pues entre más gente tenga acceso a la tecnología, más basura habrá. En FrecuenciaCero -mi chamba- hay un podcast llamado Eón 4.5 que habla sobre tecnología y negocios, y su productora, Celeste, trató de contactar a la gente de Greenpeace México para entrevistarlos respecto a este tema, y le dijeron que no había nadie dedicado a verlo, al menos no en nuestro país… y si una organización como esa, que busca cuidar la ecología, el equilibrio ambiental y la salud del planeta, no se enfoca en este asunto, ¿quién le pondrá atención?

En fin, si tú sabes de algún lugar donde llevar basura tecnológica (esperando no sea una bodegota donde se acumule -montón te hagas y al cielo llegues, dice la abuela- y se empolve por los siglos de los siglos), o si sabes de alguien (sea persona, empresa u organización) que se interese por esta cuestión, por favor, déjame un comentario y compártele al mundo -o a los 5 que me leen, jeje- ese conocimiento útil y ecológico. Si me lees en otro país, cuéntame cómo se maneja esto donde vives. Y para todos, por qué no compartir esto también: ¿tú qué basura tecnológica tienes acumulada sin saber qué hacer con ella?, o ¿cuál has desechado últimamente, y cómo?