Un pequeño homenaje a Jorge González y Los Prisioneros, sin ser un sitio dedicado a la banda
La cultura de la basura 007
“…y tú, tienes el valor, o te vale….”
Realmente nunca he estado muy de acuerdo con las campañas sociales de los medios masivos de comunicación, en verdad no creo en su buena voluntad y su interés por educar o hacer conciencia… y mucho menos de un medio como Televisa… no puedo confiar en que me quiera enseñar de valores una empresa donde un día sales a comer y al regresar te enteras que ya te corrieron; el poli de la puerta, quien siempre te saludaba cordialmente y con quien te llevabas muy bien, te ve feo y te dice que no puedes pasar; al lugar de trabajo donde estabas incluso los sábados cuando no había nadie, ya no puedes ingresar solo por temor a que algo le pase a las instalaciones o te lleves alguna cosa, así que te escolta el de seguridad; la puerta de tu oficina ahora está sellada con cinta; seguridad te hace entrega de tus pertenencias; el encargado de sistemas se mete a tu computadora para extraer tus archivos personales y asegurarse que no te lleves ningún dato extra que sea propio de la empresa; te vuelven a escoltar a la puerta, y te despiden “dándote las gracias” con una patada en el trasero.
No, no confío en los valores de una empresa que prefiere ser demandada por despido injustificado, y alargar el litigio lo más posible, hasta cansar al ex-empleado, hasta que se le acabe el dinero, o hasta que al perder el juicio se vean obligados a regresarle su fuente de trabajo a la persona en cuestión, sólo para despedirla de nuevo un minuto después. Y en realidad este post no es para atacarlos, todo esto es una mera referencia -que no es chisme ni cosas que dicen por ahí, lo vi suceder-. Sin embargo, a pesar de no estar de acuerdo, esa campaña que tienen sobre los valores me parece muy interesante… no por cómo está hecha, ni porque crea que en verdad funcione, sino por el slogan, y por el concepto; después de todo, no podemos negar que cada día más y más se pierden los valores, así, tan genérico como eso suena.
No pretendo dar lecciones de moral ni nada por el estilo, sería el menos indicado, pero sí quisiera señalar algunos puntos con los que no estoy de acuerdo con esta sociedad -después de todo es el propósito de los posts marcados con este título-. Es muy lamentable, y hasta molesto, ver que suba una señora de la tercera edad al pesero o al metro, y que nadie haga ni el menor intento por ceder el asiento… ya hasta que la ven de plano cayéndose alguien hace conciencia y se para, más a regañadientes que con gusto -o al menos según se alcanza a notar, uno no sabe lo que piense, verdad?-, pero si la ven con suficiente fuerza como para sostenerse, pareciera que todos piensan: “que ve vaya parada!, aquí todos somos iguales”. No manches, es no tener abuela… digo, en este caso a lo mejor su madre todavía es fuerte, mas si tuvieran ancianos en casa quizás sería distinto. Pero no es una onda de sexos, ni de edades, puede ser un anciano (la palabra suena feo, pero no lleva carga negativa para nada), una chavita embarazada, un tipo cuarentón que lleva a su bebé en brazos, alguien con muletas, no sé… es un asunto de sentido común, de conciencia, y de consideración hacia los demás… y esto último es un valor que está bastante perdido en nuestra sociedad hoy día.
Otro valor perdido es la honestidad, el interés de hacer las cosas como deben de ser, ora sí que “por la derecha”, aunque nadie me vea, aunque nadie lo note, aunque nadie me esté vigilando. Justo acá se liga mucho con ese slogan: si ves que se le cayó dinero al tipo que camina frente a ti, y él no lo nota, por qué no decirle?, o tomarlo y dárselo… no, la mayoría se quedarían ahí parados haciéndose tontos, haciendo como que se amarran la agujeta del zapato, tomarían el dinero, y se irían (y todavía tendrían cuidado de no toparse con la persona a quien se le cayó)… otra vez: no manches!, qué es eso? Y de verdad no me quiero ver moralino, lo veo más en un sentido “kármico”: todo se regresa, y si no quiero que un día me pase a mí, mejor no lo hago. Es como cuando -y también hay un anuncio así en su campaña- nos dan cambio de más y ni pío decimos, pero si nos dan de menos ahí sí queremos linchar al cajero… mejor, si no quieres que un día te den de menos, cuando te den de más y te des cuenta, hazlo saber… es una mera cuestión de karma, equilibrio y balance… de otro modo, si te quedas con el cambio extra, no te quejes si un día te dan de menos. Pero va más allá de cuestiones monetarias, todo mundo está tratando de “sacarle la vuelta” a las cosas: mientras nadie se entere todo está bien. Se regó el refresco en plena oficina, y a quien se le regó no es capaz de limpiar… y peor aún, se va y nunca dice que fue a él… o todavía más pinche, le echa la culpa a otro. Tas pintando la pared y no pintas donde van los cuadros de la familia; total, ahí están siempre, nunca se han quitado, nadie va a notar si se pintó o no ahí atrás, pos que se quede así, te ahorras trabajo no? No sé, ejemplos hay miles.
Y bueno, ya ni qué decir del respeto a los demás, a su condición de personas, a su trabajo, a su esfuerzo, a su forma de expresarse, a sus ideas; o del civismo; de la cultura vial -pronto postearé algo específico sobre esto, que tiene mucha tela de dónde cortar-; de la apertura y la confianza en la gente (que una cosa es confiar en los demás y otra es dejarse estafar y que te vean la cara de tonto… hay límites). La cosa es que todo este tipo de cosas empiezan en la familia, y es ahí donde deben enseñarse y aprenderse desde un principio. Pero no me refiero a la familia tradicional, porque hasta parece absurdo que yo habla de ello, siendo que no creo en el matrimonio como institución, pienso que hay otras formas de establecerse siempre y cuando se tengan compromiso e intensión, pero hablo de la primera educación: todos por fuerza tenemos madre y padre, y en caso de que no estén presentes, en su defecto tenemos figuras paternas que nos han encaminado en la vida. También la mayoría de nosotros hemos sido, o seremos, figuras a seguir, ejemplos para otros (hijos, sobrinos, primos, vecinos, o hasta el chico que nunca supimos su nombre pero nos admiraba cuando jugábamos -ja, proyección directa, jeje-). Así pues, en cada uno de nosotros está el poder difundir y vivir a diario los diversos valores que nos enseñen y en los que creamos.
Ahora la vuelta de tuerca. Esto que suena muy concientizador y aleccionador, en realidad también lleva una buena carga crítica, y todo, en relación con el VI Encuentro Mundial de las Familias, llevado a cabo en México en días pasados; un evento organizado por la Iglesia Católica, y que vende a la familia como “la formadora de los valores humanos y cristianos”… y yo me pregunto: ¿qué pasa con las familias no cristianas, serían sólo formadoras de los valores humanos, no?… ah no, espera, resulta que para el Papa Benedicto XVI y la Iglesia que encabeza, no hay más Dios que el suyo, por tanto no hay más religiones que las suya, no hay más valores que los cristianos…. muy interesante… sin duda una gran lección de tolerancia y apertura.
Esto tiene que ver también con la campaña que señalaba: no puedo confiar en una Iglesia que por un lado me habla de valores y la importancia de la familia:
“Nuestro deber es conocer cómo se viven los valores en las diversas culturas y aprender aquellas facetas del valor, quizá desconocidas, pero que nos enriquezca. La amplitud de miras abre los horizontes y eleva la persona para ver desde perspectivas diversas y con libertad para aprender aquello que le impulsa con una nueva técnica a profundizar en lo valioso. Asimismo tenemos el derecho de elegir preferentemente aquello que coincide con los propios valores, aquello que nos abre a las diversas formas de ser y convivir y nos enriquece, y no dar cabida a aquello que nos empobrece o que encierra al hombre en el laberinto de su propia elucubración, fuera de toda plenitud en la auténtica entrega. Por: CCC Coordinación de Comunicación del Congreso Teológico Pastoral” -tomado del sitio oficial del Encuentro-…
y por otro, de intolerancia, cerrazón, discriminación, y no sé cuantas cosas más:
“La convivencia homosexual no es una realidad de interés público, es sobre todo una experiencia privada que es claro que como cristiano no apruebo, pero en el plano civil, público y político debería dejarse en lo privado, y no promoverse… se quiere equiparar a la familia entre la convivencia homosexual y esto no puede ser aceptado porque la familia tiene un especificidad, la familia da a los hijos y los educa…”.
Brillantes declaraciones del cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia… A ver mi señor, quizás la procreación en efecto pueda no ser facultad de una pareja homosexual, pero la educación, sin duda lo es, y según se ve seguro podrán enseñar mejor sobre diversidad, respeto y libertad que las familias católicas…. y poco después, el propio Consejo Pontificio para la Familia suelta un comunicado donde afirma:
“es contrario a la verdad de la identidad humana y al designio de Dios vivir una experiencia homosexual”
… jajaja, así o más discriminación?… o sea que para la Iglesia un homosexual ni es humano ni es criatura del Señor….. todo eso me lleva a otra campaña sobre valores (en este caso, relacionados con la compra de piratería): tú que eres creyente, que llevas tu vida de acuerdo con los lineamientos de la Iglesia, y que apoyas eventos como este encuentro de familias… ¿qué le estás enseñando a tus hijos?
Pero no quiero que se tome como un ataque directo, ni estoy en contra de las creencias de cada quien; tampoco es en realidad un post en defensa de la comunidad gay (ni lo necesitan, se saben defender bastante bien por sí mismos en diversos medios y formas); en el fondo, estoy convencido de que la única manera de crecer y evolucionar como sociedad es fomentando y practicando valores. Y es tan amplio como la seguridad, la confianza en uno mismo, la dedicación, el interesarse por lo que uno hace, la gratitud, la lealtad, el honor, la fuerza de la palabra y los compromisos asumidos… (ah, “bendita” animación japonesa que con todo y su violencia y sus dibujos extraños siempre exalta ese tipo de cosas -por eso me gusta, de fondo no es tan estúpida como muchos piensan o la ven-, aunque claro, como en todo, hay de cosas a cosas). Si de verdad nos dedicáramos a impulsar y a practicar los valores humanos universales, dejando de lado las creencias fundamentalistas, siendo críticos ante lo que nos quieren imponer las grandes instituciones (religiosas, mediáticas, sociales), siendo ejemplo para nuestros semejantes, y aprendiendo de las enseñanzas cotidianas de los demás, no necesitaríamos campañas hipócritas para realmente tener el valor de vivir en valores, ni encuentros familiares para fomentar la educación familiar; y así cada día se iría borrando más y más toda la cultura de la basura en la que hoy día vivimos… aunque siendo así, ya qué me quedaría para criticar y seguir escribiendo.
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por prisionero15 el 28 enero 2009 a las 4:35 AM, y está archivado en La cultura de la basura. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |
